Según la
Real Academia Española, el miedo se define como recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a
lo que desea. Yo lo definiría como una parte del ser humano de la que nadie
se puede deshacer. En muchas ocasiones llegamos a pensar que cierta persona no
le teme a nada, pero nadie tiene tanta suerte. Todos, sin ninguna excepción,
convivimos con una parte de nosotros que en ciertas circunstancias le invade el
miedo. Cada uno de nosotros tenemos ciertas situaciones que esperamos no vivir
nunca, en muchos casos por no saber cómo reaccionar o por no saber qué pasará,
ya que uno de los más comunes es el miedo a lo desconocido. Intentamos esquivar
esos pensamientos que nos producen angustia o malestar con el propósito de no
generar que el miedo se apodere de nosotros. Pero aún más importante es que
nadie lo note, o eso inculca la sociedad. Esa idea de que llorar es de débiles,
y nadie quiere un débil para confiar. Por mucho que parezca o que la gente
hable, no hay nadie que se salve al miedo. En algún momento de nuestra vida
hemos sentido miedo, en más o menos cantidad o nivel, pero todos hemos pasado
por eso. Lo mejor es superarlos, y para ello hay que enfrentarse a ellos. Yo
estoy de acuerdo con eso, pero no te puedes enfrentar a ciertos miedos, ya sea
porque son situaciones que solo vas a pasar una vez en tu vida o por
impotencia. Lo peor de sentir miedo es esa sensación que invade nuestra mente que
nos impide reaccionar de forma sensata, en muchos casos haciéndonos reaccionar
de forma totalmente opuesta a lo esperado en relación a la situación.
El miedo
es algo psicológico al que no se le puede dar una explicación que recoja todos
los casos de todas las personas del mundo ni siquiera de la mayoría, ya que
cada persona tiene una diferente forma de pensar y de actuar ante situaciones
complicadas o de riesgo. En el libro Zigzag
del escritor Jordi Sierra I Fabra se refleja diferentes tipos de miedo y diferentes
formas de actuar ante él. El protagonista se gana la vida engañando a personas
en un momento de debilidad mental, jugando con sus sentimientos. Cada vez que
fallecía un hombre de edad adulta, con familia de clase media-alta él
aprovechaba para aparecer durante el velatorio y, tras observar un poco el
ambiente comenzar a actuar. Buscaba a la viuda o a algún hijo del hombre
fallecido y les contaba que él era su hijo, fruto de un romance secreto de ese
señor con su madre al margen del matrimonio. En todos los casos que había
estado le había funcionado, y le acababan por dar dinero por no generar un
escándalo en medio del velatorio o simplemente para no ensuciar el nombre de la
familia. Una vez recibido los mil, dos mil, o la cantidad que considerara
adecuada, desaparecía para siempre. Así
es como conseguía el dinero para vivir, a base de jugar con el miedo a la
humillación o rechazo de los conocidos y amigos de esas familias. Hasta que
llegó el momento en el que le dejó de funcionar dicha estrategia. En el caso de
la familia Soler, el miedo le atormentaba al protagonista. Aún que siempre tuvo
presente esa angustia de que le pidieran una prueba de ADN y ser descubierto,
siempre contó con una confianza en sí mismo que le daba cierta seguridad y le
garantizaba conseguir su propósito. Durante los primeros contactos con la
familia, todo iba según sus planes pero igual el problema de que todo fuera a
pique fue el exceso de confianza. Diferentes puntos de enfoque de una
situación, pero que siempre está el miedo presente, y que cada personaje
intenta ocultar por miedo a parecer vulnerable ante los demás. Es una historia
donde el misterio está presente en todo momento, capaz de meterte en la piel de
los personajes y hacerte vivir esa situación de angustia donde tú también
percibes el miedo de cada una de las posturas.
En
conclusión, el miedo es una característica que forma la personalidad de cada uno de nosotros, que como todo, tiene un
lado positivo. Porque si el miedo no existiera todo sería mucho más complejo.
Los sentimientos estarían incompletos, les faltaría ese pilar que le da el
valor que se merece. Me he dado cuenta al terminar de leer el libro que
mencioné anteriormente, mientras reflexionaba sobre cada uno de los personajes,
intentando buscar una explicación lógica de sus actuaciones, y he llegado a la
conclusión de que toda la culpa o toda la responsabilidad, dependiendo del
punto de vista, es del miedo, que nos controla y maneja en situaciones en las
que no nos encontramos a la altura.
