Cogemos la cartera, el móvil y las llaves
de casa. Echamos una última visual para no olvidarnos de nada. Y por último,
cerramos la puerta para asegurarnos de mantener a salvo nuestra vida.
El conjunto de bienes de cada persona
define su personalidad, por ejemplo un individuo con un chalet en Benidorm y un
buen coche es alguien a quien le ha ido bien en la vida y quiere disfrutar de
los beneficios de su trabajo. Pero esta definición también vale para personas
que han sido desahuciadas o que por culpa de diferentes factores como la
corrupción o la estafa han tenido que quedar sin trabajo, cuya personalidad
será humilde y tendrán una visión más pesimista, sin afán por aumentar su
capital, buscando la felicidad en las pequeñas cosas.
Pero después está el asunto de aquellas
personas que por desgracia lo pierden todo, de la noche a la mañana. No solo es
aplicable a gente con alto número de bienes, sino también a la clase comúnmente
conocida como media-alta o media-baja. Te acuestas por la noche en tu cama que
todavía no has acabado de pagar, en tu casa acomodada, la cual aún te quedan
por lo menos veinte años de hipoteca, sin pensar en que en cualquier momento tu
mundo se puede desvanecer. Esto puede suceder por grandes catástrofes como un
terremoto u otros elementos meteorológicos, pero también por errores que
cometemos por culpa de ese afán de ascender en la escala social, dejando de
lado los principios y la búsqueda de la felicidad en los pequeños gestos y
bienes, o en simplemente compartir momentos con seres queridos.
Como en todo, siempre hay excepciones que
rompen las estadísticas. Hablo de esas personas que a pesar de tropezar mil y una veces siguen en pie, luchando por
sus principios y que a pesar de haber caído no se dejan pisar, manteniéndose fieles,
y apostando siempre al mismo número. Siendo estos los opuestos a los cuales
hacen montañas de granos de arena, tirando la toalla esperando que alguien la
recoja por ellos. Sin metas ni principios solo esperan ese golpe de suerte sin
ni siquiera jugar.
Muchos se identificarán con los
triunfadores y pensarán para ellos mismos que no lo son, lo cual el autoengaño
no funciona. Todos somos personas en común diferenciadas por mil males, los
cuales te definen más que todos los aciertos.
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